La Policía Local de Málaga detuvo este viernes al joven que, según la investigación, fue el responsable de pintar de rojo el rostro y la cabeza de la estatua del Marqués de Larios, monumento ubicado en la confluencia de la calle Larios con la Alameda Principal de la capital malagueña.
Los hechos se produjeron durante la madrugada del lunes 20 de julio, en plenas celebraciones populares por la victoria de España frente a Argentina en la final del Campeonato del Mundo de fútbol. En ese contexto festivo, un individuo ascendió al monumento y, con un bote de pintura en espray, cubrió de color rojo el rostro y el resto de la cabeza de la figura escultórica.
El acto vandálico quedó registrado en imágenes captadas por numerosos asistentes presentes en el lugar. Los vídeos se propagaron rápidamente a través de las redes sociales y los medios de comunicación, alcanzando una amplia difusión viral. En alguna de esas grabaciones, el autor aparecía con claridad suficiente como para permitir su identificación.
A partir de ese material audiovisual, la Policía Nacional pudo determinar la identidad del joven, de 26 años de edad. Finalmente, agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP) de la Policía Local de Málaga, en una intervención coordinada entre ambos cuerpos policiales, procedieron a su localización y posterior detención.
El detenido queda bajo la condición de presunto autor de un delito contra el patrimonio histórico, una infracción penal que, según recoge el ordenamiento jurídico español, puede conllevar penas privativas de libertad de entre seis meses y tres años, además de multa económica de doce a veinticuatro meses.
Una vez que los agentes concluyan la elaboración del atestado, el joven será puesto a disposición judicial para que el juez competente resuelva sobre las medidas cautelares que procedan.
Los delitos contra el patrimonio histórico están tipificados en el Código Penal español y protegen bienes de relevancia cultural, artística o monumental. En este tipo de intervenciones, la colaboración entre cuerpos policiales —como la Policía Local y la Policía Nacional— resulta habitual cuando la identificación de los autores requiere labores de investigación que trascienden el ámbito operativo de un único cuerpo.