Una patrulla de la Policía Municipal de Madrid que realizaba labores de vigilancia en el distrito de Carabanchel detectó el pasado viernes 26 de junio, alrededor del mediodía, a un conductor que circulaba sujetando el teléfono móvil contra la oreja mientras conducía, en las inmediaciones de la Vía Carpetana.
Los agentes le ordenaron detener el vehículo e iniciaron las diligencias habituales en este tipo de infracciones. Sin embargo, el comportamiento del conductor, un varón de 28 años, llamó de inmediato la atención de los policías: el hombre mostraba una notable agitación e inquietud que resultaba desproporcionada para tratarse de una parada rutinaria por uso del móvil al volante.
Antes de que los agentes pudieran ahondar en la causa de ese nerviosismo, advirtieron que una parte del revestimiento de plástico de la carrocería no estaba correctamente fijada. Al levantarla, hallaron en su interior fajos de billetes. Ante el descubrimiento, los policías le pidieron que abandonara el vehículo y procedieron a interrogarle de forma más detallada.
El conductor, con antecedentes penales por tráfico de estupefacientes en menudeo, reconoció que el dinero encontrado ascendía a 80.000 euros y que su cometido era entregarlo a un destinatario, tarea por la que iba a percibir una compensación de 1.000 euros. La rapidez y aparente disposición del detenido a confesar generó nuevas sospechas en los agentes, quienes consideraron que podría estar intentando desviar la atención de algo más.
El registro continuó con mayor minuciosidad y sus sospechas quedaron confirmadas: oculto en una cavidad improvisada situada detrás de la radio del vehículo, los agentes encontraron un segundo fajo de billetes por valor de 160.000 euros, en un escondite considerablemente más elaborado que el primero.
Sumados ambos hallazgos, el total del dinero intervenido ascendía a 240.000 euros. Ante estas circunstancias, los agentes procedieron a detener al sospechoso por un presunto delito de blanqueo de capitales. Durante el proceso, el detenido manifestó a los policías que, de no completar el encargo encomendado, la organización criminal para la que trabajaba amenazaría con causar daño a su familia.
En este tipo de intervenciones, la Policía Local actúa como primera autoridad en el lugar de los hechos y puede practicar detenciones cautelares, procediendo a continuación a poner al detenido y las diligencias instruidas a disposición del juzgado de guardia competente, que asume la dirección de la investigación a partir de ese momento.
