La Policía Local de Almonte ha tenido que intervenir en la playa de Matalascañas, en Huelva, tras encontrar un turismo estacionado directamente sobre la arena. El vehículo, un Hyundai Tucson blanco, había accedido al arenal aprovechando una rampa instalada durante las obras de remodelación del paseo marítimo, infraestructura que fue necesaria después de los daños causados por la DANA de principios de año.
Sin embargo, el conductor solo logró avanzar unos metros antes de que el SUV quedara hundido e inmovilizado en la arena. Lejos de solicitar ayuda, el conductor abandonó el vehículo en ese punto, lo que motivó la actuación policial.
Dos patrullas de la Policía Local de Almonte se desplazaron hasta el lugar para registrar fotográficamente la infracción y gestionar la llegada de una grúa, que retiró el vehículo de la playa. El cuerpo policial calificó lo sucedido como una falta de respeto que, además, puede resultar económicamente muy costosa para el infractor.
Las autoridades recordaron que la Ley 22/1988 de Costas prohíbe expresamente la circulación y el estacionamiento de vehículos en la playa. Las sanciones previstas por esta normativa oscilan entre los 50 euros para las infracciones consideradas leves y los 6.000 euros en los casos más graves, especialmente cuando la conducta afecta al dominio público marítimo-terrestre, provoca daños al entorno natural o se produce en playas integradas en parques nacionales, espacios de la Red Natura 2000 o Zonas de Especial Protección para las Aves. Matalascañas se encuentra en el entorno del Parque Nacional de Doñana, un espacio natural protegido y de especial vulnerabilidad ambiental, circunstancia que agrava la gravedad de la infracción.
La Policía Local de Almonte precisó además que el ámbito de aplicación de la Ley de Costas no se limita a la superficie de arena compacta, sino que se extiende también a los accesos no habilitados y a los caminos que conducen directamente al mar. Desde el cuerpo se aprovechó la ocasión para lanzar un mensaje a la ciudadanía: disfrutar de las playas implica también cuidarlas y respetar la normativa vigente, con el objetivo de preservar Matalascañas como el entorno singular que representa.
Este tipo de intervenciones forma parte de la labor habitual de vigilancia que las policías locales costeras desarrollan durante los meses estivales. En estos periodos, los agentes refuerzan el control del litoral para garantizar el cumplimiento de la normativa de costas y medioambiental, coordinándose cuando es necesario con otros organismos competentes en materia de protección de espacios naturales protegidos.