Un hombre de aproximadamente 70 años sufrió una parada cardíaca y quedó tendido en el suelo sin respiración en el interior de un supermercado de Oliva, en la comarca valenciana de la Safor, poco antes del mediodía del pasado lunes 27 de julio.
Los primeros en personarse en el lugar fueron agentes de la Policía Local de Oliva, quienes, al comprobar el estado crítico del varón, extrajeron de inmediato el Desfibrilador Externo Automático (DEA) del vehículo policial y comenzaron a practicarle las maniobras de primeros auxilios mientras se esperaba la llegada de los servicios sanitarios.
Minutos después arribaron al establecimiento una unidad de Soporte Vital Básico (SVB) y otra del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU). Los sanitarios conectaron al paciente un monitor de constantes vitales y recurrieron al dispositivo Lucas —siglas de Lund University Cardiac Assist System—, un sistema mecánico automatizado que ejecuta compresiones torácicas continuas y de alta calidad durante las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Para conseguir que el hombre respondiera a los estímulos fueron necesarias más de media docena de descargas con dicho aparato.
Tras el prolongado esfuerzo conjunto de los equipos del SVB y del SAMU, el paciente recuperó respuesta y fue trasladado de urgencia al Hospital Francesc de Borja de Gandia, donde ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) a la espera de conocer su evolución.
Este tipo de intervenciones pone de relieve la importancia de que los agentes de Policía Local cuenten con formación en primeros auxilios y con equipamiento como el DEA en sus vehículos, herramientas que, junto a la coordinación con los servicios sanitarios de emergencias, resultan determinantes para aumentar las posibilidades de supervivencia ante una parada cardiorrespiratoria en espacios públicos.
